Las relaciones no monógamas crecen con fuerza y cada vez son más las parejas que abrazan el mundo swinger y la sexualidad positiva. Si te atrae la idea y te gustaría experimentar, a continuación te contamos qué es un swinger y cómo puedes adentrarte en esta práctica con tu chico/a para que funcione. 

Swinger: ¿qué es?

Los swingers son personas que aunque tienen una relación totalmente estable y normal, deciden abrirla a terceros, para experimentar placer sexual con otras personas. Es algo puramente físico, donde no se involucran sentimientos. Todo se limita al sexo, a dar y recibir placer

Para que una relación swinger funcione es importante que las dos partes estén de acuerdo. Normalmente, se establecen una serie de reglas y cada una puede tener las suyas, para darle un toque de adrenalina y de “vidilla” al matrimonio.  

Los intercambios de parejas pueden tener lugar de distintas maneras y en lugares diferentes. Por ejemplo, los swingers pueden contactar libremente a través de una red social como Wyylde y quedar en las instalaciones que elijan, como por ejemplo en los clubes swinger. 

Una vez en el encuentro, cada uno establece sus reglas y sus límites. Cada persona es un mundo, por lo que pueden decidir no llegar a la penetración e intercambiar únicamente besos, caricias o masturbación. Sin pasar de ahí.   

A pesar de que es una práctica lícita y cada vez más frecuente, no todo el mundo está preparado para aceptarlo ni mucho menos para participar en este tipo de práctica. Sin embargo, sí es cierto que cada vez más chicos y chicas tienen relaciones abiertas, para explorar más su sexualidad y sus fantasías.  

No hay un modelo único de swinger, cada cual elige

Para muchos, la comunidad swinger es algo totalmente nuevo y desconocido. Para algunos es incluso un tema tabú y es normal tener dudas y preguntas. También hay quienes sienten curiosidad por conocer sus instalaciones y fantasean con cómo serán las personas que hay dentro de los clubes.  

Lo más importante que debes saber, es que no hay un modelo único de swinger ni todos comparten las mismas reglas. Cada una lo gestiona a su manera, de forma libre y consensuada entre los propios miembros de la relación. 

Por ejemplo, para que te hagas una idea, los swingers como tal son las parejas que hacen un intercambio con otra, en la cual se involucran los 4 miembros. Claro que, también hay gente que acude a clubs de swingers y no realizan un intercambio completo. Puede ocurrir que un miembro decida mirar y no participar, pero porque le da morbo ver a su novio/a con otra persona. 

También hay personas que fijan como regla no dar besos en los intercambios o no repetir con quienes ya han tenido sexo. Al igual que tampoco se suelen hacer regalos, porque no entran los sentimientos, es todo meramente físico. 

Como ves, no hay nada determinado ni predefinido. En los clubes swinger hay diversidad y cada cual lo gestiona a su manera, de forma libre y siempre consensuada. Al final, lo más importante es el disfrute de los dos, el placer y la felicidad, pero bajo ningún concepto se debe poner en riesgo la relación. Es lo primordial y lo que más pesa.  

¿Cómo iniciar a tu pareja en la comunidad swinger? 

La forma más fácil de empezar es acudiendo a un club de swingers o quedando con una pareja que conozcas a través de la red social de Wyylde. La primera toma de contacto es fundamental, porque es importante que haya química.  

Al quedar con otros swingers y charlar, podrás ver si puede salir algo de ahí. Si no hay química, no te rindas, siempre puedes seguir buscando suerte a ver si surge en otro momento. Piensa que los clubes de swingers no se irán a ninguna parte, podrás volver cuando los dos estéis preparados. 

¿Cómo hacer que funcione?

No todas las personas están preparadas para experimentar más allá de una relación monógama. Pero si uno muestra un claro interés por este tipo de práctica, sin duda puede dejarse llevar y experimentar. Siempre y cuando el otro se muestre dispuesto a participar y dar o recibir placer sexual. 

Muchas personas se encuentran con este problema al principio, con que uno de los dos no quiere. Sin embargo, hay ocasiones en las que eso sucede por miedo a perder al novio/a o incluso por desconocimiento.  

Algunas de las principales reglas que se siguen en el intercambio, son las siguientes:  

  • Empieza despacio: normalmente, siempre es uno el que lo propone y tiene la iniciativa. Pero para que la primera experiencia sea favorable, lo ideal es ir poco a poco. Por ejemplo, puedes empezar con otra pareja que también esté empezando. 
  • Comunicación y confianza: para que funcione debe existir comunicación, además de confianza plena. Si los dos se sienten cómodos y seguros, todo será más fácil.  
  • Fija límites claros: los swingers deben fijar límites claros para que funcione y ambos deben estar de acuerdo. De no ser así, podría no funcionar y no queremos que eso ocurra. 
  • El sexo siempre seguro: en las fiestas swinger es recomendable seguir la política de sexo seguro, con protección en el caso de tener relaciones sexuales o de darse placer sexual. También es una tranquilidad. 
  • Busca ayuda para afrontar los cambios: cuando uno quiere dar el paso y el otro se muestra con dudas o incluso sufre con la idea, puede ser de ayuda hablar con un psicólogo para tratar de afrontar estos cambios en la relación. Es normal que con el paso del tiempo la pareja experimente cambios y hay que afrontarlos y estar preparado, decidas lo que decidas. Al final, se trata de sumar, de disfrutar, no de sufrir. 

“Mi pareja quiere ser swinger y yo no lo tengo claro” ¿Qué hacer en estos casos?

Cada matrimonio es un mundo. Lo ideal es que los dos negocien y hablen, hasta que lleguen a una conclusión. Si cada uno pone de su parte, se puede tratar de decidir probar la experiencia a ver que sucede y, si no cuaja, no volver a sacar el tema. Es una posibilidad.  

Al fin y al cabo, ser swinger te puede ayudar a tener más deseo sexual en tu relación, pero no es para todo el mundo. No todas las parejas lo entienden o lo aceptan.  

¿Qué prácticas sexuales comparten los swingers? 

Normalmente, los swinger solo se limitan al sexo. Es decir, no hay sentimientos. Los sentimientos se tienen únicamente hacia su novio/a, marido o mujer, es una de las reglas principales. 

Las prácticas sexuales las pueden definir entre ellos y pueden ser diferentes según las reglas o los límites de cada una. Pueden ser únicamente besos o caricias, pero también puede incluir masturbación, estimulación de partes íntimas, uso de juguetes sexuales o incluso tener sexo. Dependiendo de las reglas que se fijen todo puede estar permitido (o no). 

Lo más importante es que el intercambio sea sano y que los miembros de la pareja tengan placer, para explorar la sexualidad positiva y sacar algo bueno. 

¿Y si surgen celos? ¿Cómo gestionarlo? 

Los celos no son buenos amigos en el mundo swinger. Pueden surgir en cualquier momento, sobre todo al principio, ya sea por inseguridades o por miedo a que el otro miembro de la pareja sienta más atracción por otra persona o que disfrute más. Por eso es tan importante la comunicación en todo momento

Debe haber reglas y saber de donde no pasar. Asimismo, si se producen celos, es importante hablarlo lo antes posible y no dejarlo pasar, porque la bola se puede ir haciendo cada vez más grande y que termine siendo un problema. 

También es importante que la pareja sea estable antes de animarse a realizar un intercambio, porque cuando hay estabilidad, los celos suelen estar más controlados y no suelen jugar malas pasadas. Así es todo más fácil y se disfruta más del placer sexual, de una forma sana. Al final, de eso se trata, de ir a los clubes y volver mejor a casa. 

Ahora que sabes qué es el swinging, ¿te animas a probar la experiencia swinger? Si te atrae, no le cierres puertas, porque puede ser una nueva forma de explorar la sexualidad y de disfrutarla de una manera más positiva y sana. Háblalo con tu pareja y quien sabe, ¡puede que os cambie la vida! 

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